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América: El Sur con una mirada optimista

Par Luis Alberto Fermosel Le 28 novembre 2014
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América: El Sur con una mirada optimista
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no de ellos, Chile, está consolidado, los tres restantes, Brasil, Perú y Uruguay podrían ser considerados países “emergentes” en el mundo vitivinícola. Los cuatro tienen una mirada optimista respecto del futuro de la industria aunque con proyecciones muy distintas en lo que se refiere a los mercados. Una muestra del interés que ha despertado la industria en esta zona del continente americano lo dio la gran cantidad de bodegueros e investigadores que participaron del Congreso Mundial que la OIV desarrolló en Mendoza y donde los temas centrales giraron en torno de las novedades tecnológicas que se están dando en la industria.

 

Brasil

Moacir Mazzarollo es el presidente del Instituto del Vino de Brasil, quien destacó que su país tiene actualmente 82 mil hectáreas en producción, de las cuales sólo 45 mil están destinadas a la elaboración del vino y el resto para uvas de consumo en fresco.

“El consumo interno está creciendo como consecuencia de la incorporación de gente a la clase media. Ello ha generado que también cambie la óptica de los productores que han comenzado a reconvertir sus viñedos hacia variedades más nobles. En cinco años van a cambiar muchas cosas, aunque no va a crecer el área implantada”, dijo, para agregar que el 90 por ciento de la producción se da en la zona de Río Grande do Sul. Indicó en ese marco que “hay mucho optimismo respecto del futuro y algunos se han arriesgado a incursionar en los mercados internacionales, hacia los cuales va dirigido entre un 10 y un 15 por ciento de la producción”.

Mazzarollo expresó que  en torno de la vitivinicultura se ha instalado una importante industria de insumos. “Se producen maquinarias y tanques de acero inoxidable y respecto de los plantines, capitales franceses, italianos y brasileños se han unido para mantener importantes viveros. Lo que seguimos importando son barricas, tapones y levaduras, en este último caso desde Francia e Italia”.

 

Perú

Sebastián Bravo es propietario de una bodega elaboradora de pisco (uno de sus productos ganó la gran medalla de oro en un concurso) y destacó que, para gran parte de la industria en Perú, el futuro está en esa bebida. “Nosotros –dijo- tenemos muy poco mercado interno consumidor de vino, pero se trata de un vino dulce, muy aromático pero de muy baja calidad enológica. De las 50 mil hectáreas de viñedo, sólo un 10 por ciento son uvas de calidad y sus vinos se exportan en su totalidad”.

Respecto del pisco, indicó que se hace mayormente con uva “Torrontel” , la principal entre las 8 variedades pisqueras autorizadas por la denominación de origen. Expresó que el pisco peruano surge de la destilación del mosto fresco, lo que le da un alcohol de mayor calidad, muy aromático y con mayor cuerpo.

“En Perú hay implantadas aproximadamente 30 mil hectáreas, pero consideramos que nuestro futuro no pasa por el vino, sino por el pisco que poco a poco va ganando mercados”, concluyó.

 

Uruguay

“Con el tannat como variedad insignia, Uruguay ha logrado en los últimos cinco años ingresar en los mercados internacionales”, destacó  Marcelo Braganti, propietario de una bodega destinada a la elaboración de vinos de calidad. “Nosotros en su momento nos vimos obligados a realizar una fuerte reconversión de viñedos, porque de lo contrario tendíamos a desaparecer. Centramos nuestro objetivo en la calidad y las posibilidades se nos han abierto, ya que estamos exportando vinos a Estados Unidos, Brasil y Argentina como principales destinos ya que el consumo interno es muy pobre”.

Manifestó que, para cumplir con los pedidos de los mercados ha comenzado una tendencia a implantar otras variedades, como cabernet Sauvignon, syrah, carmenere y malbec, asegurando entonces que “lo hacemos porque las perspectivas futuras son importantes”.

Indicó finalmente que en torno de la vitivinicultura ha crecido una incipiente industria de insumos, aunque las levaduras, los tapones y las barricas continúan siendo importados.

 

 

Chile

Felipe Lauría es profesor de la Universidad de Talca y es optimista respecto del futuro del vino chileno. “Hay cuestiones puntuales que se han sucedido, como consecuencia de eventos climáticos, a diferencia de otros años de superproducción. La industria sigue creciendo y la cantidad de vino que se exporta crece tanto en volumen como en precios”, destacó.

Señaló que Chile tiene un muy bajo consumo interno –alrededor de 13 litros per cápita y por año-  aunque aclaró que se trata de una situación que se va modificando, partiendo de la base de que los jóvenes están ingresando al mundo del vino a través de los espumantes.

Luego de señalar que Chile cuenta con 120 mil hectáreas implantadas, Lauría expresó que si bien hay una industria paralela que los provee de insumos, hay una fuerte importación de tapones de corcho y a rosca, además de barricas y en cuanto a las levaduras, indicó que se ha instalado en Chile una importante empresa internacional de capitales franceses.

Manifestó finalmente que Chile sigue insistiendo en la utilización del carmenere como varietal insignia y que ha logrado instalarlo a nivel internacional. “Actualmente, de los cinco principales vinos chilenos, uno es carmenere puro y el resto tienen cortes con carmenere en su estructura final”, concluyó.

 

 

(Por: Luis Alberto Fermosel)

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