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El desierto de Negev de Israel, un boom del vino en ciernes

Par Vitisphere Le 13 juillet 2013
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El desierto de Negev de Israel, un boom del vino en ciernes
E
l desierto de Negev, en Israel, podría ser considerado el peor lugar para realizar plantaciones -y mucho menos viñedos- por su terreno irregular, la gran cantidad de rocas y las colinas irregulares que no ayudan en las inundaciones. Pero los israelíes están dispuestos a promover y desarrollar cualquier recurso del que dispongan para impulsar la economía del país. Por ello hace 20 años eligieron ese lugar para fomentar una industria de elaboración del vino.
 
Hoy en día hay más de 250 bodegas en Israel y producen 36 millones de botellas de vino de mesa cada año, de las cuales el 12% se exporta a otros países, principalmente a Estados Unidos. En 2011 las exportaciones del país ascendieron a 26,7 millones de dólares. 
 
A pesar de ese éxito, según el Instituto del Vino Israel solo posee un 0,02% de cuota de mercado mundial en 2010. Esta cifra contrasta con los líderes mundiales; Italia con un 17,5% y Francia con un 16,2%.
 
Negev representa más de la mitad del total de la masa continental de Israel, pero está ocupado únicamente por un 8% de la población debido a su difícil clima. Aunque los productores no han expresado el deseo de Israel de competir en el escenario mundial del vino, se están enfrentando a nuevos vientos que amenazan su supervivencia.
 
El auge de las bodegas israelís se inició hace 20 años, pero la producción del vino Kosher, producto elaborado en los países vitivinícolas más importantes del mundo como Estados Unidos, España Francia o Italia, se da desde hace siglos.  Enólogos israelíes se enfrentan al reto de la reputación, ya que su vino Kosher se considera empalagoso debido a una ley religiosa que exige que sea hervido para aliviar las sospechas de profanación. Luchan por servir a un público más amplio que simplemente los que demandan productos religiosos. 
 
Aaron Fit, profesor del Instituto Jacob Blaustein para la Investigación del Desierto de la Universidad Ben-Gurion, investiga la identificación de la perfecta calidad y cantidad de agua necesaria para producir las uvas de vino en el desierto.  Afirma que lo único que frena la expansión de la industria del vino en Israel es el alto precio de las botellas.  Este incremento de precios refleja el alto coste de cultivar y procesar las uvas. 
 
Adam Montefiore, Director de Desarrollo de vinos en las bodegar Carmel y Yatir afirmó que Israel es parte del Mediterráneo oriental, cuna de la cultura del vino; "para sommeliers y profesionales del vino representa a un país nuevo y una de las regiones de cultivo de vino más antiguas del mundo."
 
En Negev solo se encuentra el 5% del total de las plantaciones del país, pero representa una franja de terreno sin explotar que muchos productores desean aprovechar.  La ruta del vino del desierto http://www.lonelyplanet.com/israel-and-the-palestinian-territories/travel-tips-and-articles/77036 es un ejemplo del crecimiento de esa industria durante la última década, con más de dos docenas de bodegas en funcionamiento. La primera bodega que respondió a la llamada de crear industrias artesanales en el Negev fue Kornmehl Farm http://www.kornmehl.co.il/ que produce hasta 3.000 botellas anuales. Su propietaria afirmó que la tierra del desierto es capaz de absorber el agua muy fácilmente y esta se estanca en valles bajos permitiendo el crecimiento de la vegetación. 
 
En la economía global de hoy, donde las economías de escala impulsan la innovación, los agricultores israelíes usan agua desalada para los sistemas de riego por goteo, lo que ayuda a reducir el desperdicio del agua. Pero ese proceso de desalinización es costoso, por ello muchos productores han recurrido al uso de agua salobre, encontrada a 2.200 metros bajo la superficie del suelo. Como señala Pedro Berliner, director del Instituto Jacob Blaustein, esta técnica, junto con el bajo nivel de oxígeno, consigue unos vinos más dulces, ya que las plantas producen más azúcar cambiando el sabor de la uva. 
La mayoría de bodegas de la región producen vinos rojos, menos costosos de producir aunque desde el pasado año algunos productores han comenzado a elaborar vino de uva blanca Chardonnay.
Los investigadores locales están buscando maneras de mejorar el rendimiento a través de cultivos asociados. Además la competencia es muy grande, y de septiembre a junio las bodegas compiten por los visitantes mediante la venta de productos propios. 
 
Otro de los problemas que está presente en esta zona son los dueños de la tierra en la que operan los productores. Cuando la industria de la región se estableció hace 20 años, cada bodeguero firmó un contrato de arrendamiento de 99 años con el gobierno israelí, ya que la compra de las tierras no se les permitió. Observando los ingresos adicionales, el gobierno afirmó recientemente que pretende subastar las tierras, pensando en los ambiciosos proyectos de casinos y hoteles. 
 
Las autoridades locales desean que la región se siga desarrollando sin intervención y 3.500 ciudadanos están luchando contra el deseo del gobierno de recuperar las tierras. Con esta lucha queda por ver si el vino israelí podrá elevarse y competir en el mercado global. Debe enfrentarse a  la falta de promoción y la inestabilidad política. 
 
[Foto : El desierto de Negev de Israel, www.israelvalley.com]
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